Teletipos, Twitter y la vuelta a clase

Hace 2 meses me invitaron a dar una charla a estudiantes de primero de periodismo en la Universidad Carlos III. Surgió de casualidad. Un profesor de filosofía política quería que, después de los exámenes, alguien que estuviera trabajando en los medios hablara a sus alumnos de cómo está el panorama laboral en la profesión. Quería animarles, que vieran que, a pesar de los despidos y de los cierres de medios, tiene sentido estudiar periodismo. A mi me invitaron indirectamente. Fue por ella, la bella, Belena. Había sido alumna de ese profesor hacía años y me dijo que no quería ir sola. Estudió en esa misma facultad.. y en la de al lado. Con dos carreras en 5 años, una mente privilegiada, una sonrisa preciosa y un físico deslumbrante, la imaginaba como la alumna perfecta. Aunque más tarde me enterara que era de las que revolucionaba la clase cuando se aburría.

Hacía 7 años que yo no pisaba la universidad. Por mi experiencia personal, aun hoy, no tengo claro que aquello me sirviera de nada. Sólo aprendí algo de provecho de un puñado de profesores. “Esta profesión no creo que se pueda enseñar. Se aprende, se ejerce y con la práctica y el paso del tiempo te empiezas a dar cuenta de qué va esto”. Algo así fueron las primeras palabras de Gabriel, el profesor que más me marcó a mi, y a toda una clase, hace ya unos años.

Ella, la bella Belena, les habló de su experiencia, del ejercico del periodismo a grandes rasgos en radio y televisión. Ella era la muestra perfecta de que con trabajo, tesón y empeño, se puede llegar a trabajar en los medios. Yo empecé por recomendar un viejo libro, ese que aun releo cuando me siento frustrado con esta profesión, la más bonita del mundo. Aquel que nos hizo leer Gabriel:”El periodista Universal” de David Randall. Les hablé de las posibilidades que ofrece la red, de lo mal que dice todo el mundo que está el periodismo, sin ver, que nunca antes tuvo tantas posibilidades. Y les hablé de cómo empecé a trabajar en esto. Pero me devolvieron la lección como un guantazo en la cara. ¿Qué es un teletipo?, preguntó un chico. Se lo explicó ella. Yo me quedé bloqueado, casi cabreado, no sabía ni por donde empezar. Pero qué mierda les enseñan a estos chicos en clase, pensé.

Antes de irnos, en la despedida, algunos alumnos, los que no se habían dormido, supongo, nos pidieron el Twitter, por aquello de seguir conectados o en contacto. Yo tenía cuenta en Twitter desde hacía solo unas semanas y Belena ni eso.  Cuando llegué a casa mientras echaba un vistazo al ordenador, pensaba si les habría servido de algo a aquellos alumnos que dos periodistas no mucho mayores que ellos, les hablaran de cómo veían el panorama y que significaba para ellos ser periodista. Pensé que los alumnos de esa clase eran unos desgraciados. Yo tuve la oportunidad y el privilegio de escuchar en clase a profesionales como Almudena Ariza o Fran Sevilla. Recuerdo que contaban las dificultades a las que se enfrentaban como enviados especiales para dar las noticias por todo el mundo. Contar noticias a miles de kilómetros de distancia, la responsabilidad de tener que denunciar las injusticias que ocurren en otros paises, otras culturas… con las que de algún modo estamos conectados. Miré mi cuenta de Twitter y vi que me seguían 10 o 12 personas nuevas. Mirando sus cuentas confirmé que eran alumnos de la clase y descubrí sorprendido cómo utilizaban ellos esa red social. Sólo 5 de ellos tenían juntos casi 100.000 seguidores. Quizá por eso casi no les hacía falta saber qué es un teletipo.

Pero las sorpresas no habían terminado. Decidí que era yo el que necesitaba volver a clase… o no dejar de aprender. Comenzaría de forma autodidacta con un blog, pero no sabía por donde empezar y necesitaba algún tipo de señal.  Entonces, sonó el timbre. Era ella, la bella Belena. Traía un libro que nos había regalado su viejo profesor, en agradecimiento por haber dado la clase. “Política del Rebelde. Tratado de resistencia e insumisión” de Michel Onfray.  Pero qué afortunados eran esos alumnos por tener ese profesor, pensé. Y qué afortunado era yo, por haberla conocido a ella. Pero esa.. eso es otra historia…

Teletipos, Twitter y la vuelta a clase

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Acerca de muckrakerpost

Periodista de causas perdidas... Undercover en los medios empezando en el 2.0
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