Anodinos días de barbarie

Hoy como un día cualquiera, de casa al trabajo y del trabajo a casa. Y mientras tanto, en el mundo… la barbarie. Hoy quería escribir de Siria. De lo mucho que se habla de la guerra y lo poco que se piensa en los refugiados. De cuanto apoya el gobierno español la intervención militar y lo poco que interviene en la ayuda humanitaria. Hoy quería escribir de las vidas de los refugiados. Pero en realidad sólo puedo escribir de mi anodino día de mierda, que no está ni tan mal.

En la radio del coche de camino al trabajo escucho que se van a recortar las pensiones en 33.000 mlliones y que lo llaman ahorro. Bárbaro. Mientras tanto… en la pucelana localidad de Tordesillas celebran sus fiestas con un torneo. El Toro de la Vega. No me deja de escandalizar que a lo largo y ancho de este país, se sacrifican toros en las fiestas del pueblo. Y en cada pueblo a su manera, eso sí.

Y mientras tanto, al sur de nuestras fronteras… imágenes sordas de la barbarie. No se oyen, pero escucho sirenas y gritos y el golpe de la valla al caer. Resulta que me joden las fronteras hasta las imaginables. Y me jode porque separan, impiden, alejan. Y se mata y se muere, por ser traspasadas. Y me jode que no se cuentan las historias de quienes arriesgan la vida para huir. Y dejar familia, amigos y la pobreza. Escapar de la falta de porvenir, de la guerra, de ser torturado, escapar de una ablación. Hay tanto motivos sordos, como cadaveres bajo el mar y supervivientes a los dos lados de la frontera.

Después de comer de vuelta a la redacción, un tuit se me atraganta con la noticia del día. ¿Un suicidio o un asesinato? No ha salido por la tele, y casi no se ha publicado. Pero Amparo de 45 años y con 6 hijos se ha quitado la vida al recibir la carta de desalojo de su vivienda social.

El sistema o el capitalismo matan. Y aun, no será dejándonos sin petroleo. Nos han dejado sin nuestras casas. Las quitan los bancos, los ayuntamientos, las sociedades públicas de vivienda social. Los de arriba, que impiden cualquier tipo de negociación. No me extrañaría que Amparo hubiera intentado pagar los 900 euros por los que la desahuciaban, y que no la dejaran. Ya ha pasado otras veces. Amparo vivía en esa vivienda social con sus marido, sus tres hijos menores y dos nietos. Me parece una barbarie. Y bárbaro, que el ayuntamiento quiera denunciar a quienes les llaman asesinos. Y me entero que los suicidios ya son la principal causa de muerte violenta. Que en España hay más suicidios que muertos por accidente de tráfico.

Y harto de barbarie ya no puedo ni pensar en ella, ni en Siria.

Ya lo sé, Amélie también me enseñó que no es del todo así, que a cada instante, en cualquier parte, a cada rato… también suceden cosas maravillosas. Pero hoy ha sido un día de eso… anodinos que te dejan harto de barbarie. Y sin Amparo.

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Acerca de muckrakerpost

Periodista de causas perdidas... Undercover en los medios empezando en el 2.0
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